Claves para entender y realizar ventas en descubierto (short selling)

 
Es importante que los inversores conozcan de cerca los puntos básicos que tienen que tener en cuenta a la hora de realizar una “venta en descubierto”, o una “venta en corto”, o “short sale” en inglés.
 
 
Se trata de una práctica frecuente, pero no para todos los inversores, sino sólo para aquellos que pueden realizarlo (porque sus brokers o bancos se lo permiten) o porque son profesionales del mundo de las inversiones.
 
¿Cuáles son las estrategias que pagan en mercados bajistas? En su extremo, el inversor puede estar vendido en momentos en los que las bolsas presentan una clara tendencia a la baja. Apostar directamente a la baja implica pasar de cubrirse (hedgearse) a especular y beneficiarse con la baja. Para eso, se debe juntar la mayor cantidad de elementos que den seguridad acerca de la tendencia de mercado. Además, es peligroso seguir apostándole a la baja en forma indefinida. Son estrategias que sirven en momentos determinados y en tendencias que en algún momento se agotan.
La industria de ETFs se ha perfeccionado tanto que ha creado nuevos instrumentos, una amplia gama de ETFs que apuntan a la baja que replican el movimiento “espejo” de su subyacente, es decir que cuando éste baja, el ETT sube, dándole un rendimiento positivo al inversor. No se piden garantías por estar short, dado que el alquiler de títulos lo hace la sociedad que administra ese fondo, una enorme ventaja a la hora de apostar a la baja de un mercado. El inversor debe asesorarse para saber en qué está invirtiendo y qué nivel de riesgo asume a la hora de apostar a la baja por un mercado, especialmente en el caso de los ETFs apalancados a la baja que pueden replicar el movimiento inverso de determinado índice de un país o sector en dos, o hasta tres veces.
 
 
 
¿Qué riesgo entraña una venta en descubierto? La venta en corto tiene una serie de riesgos que la convierten en una estrategia peligrosa para un inversor principiante. Y reitero que no es una práctica que debería realizar cualquier inversor, y menos sin tener en cuenta los aspectos expuestos en esta nota.
 
 
Esta estrategia tiene un ratio de rentabilidad que apunta a una ganancia máxima del 100% que ocurre si la acción vendida “en corto” es cero, es decir que es limitada.
 
 
Pero el inversor tiene que saber que la pérdida máxima es teóricamente infinita ya que las acciones pueden, en teoría, ir hasta el infinito en su precio, aunque sabemos que eso no ocurrirá, pero es una de las estrategias que claramente pueden producirle a un inversor una pérdida de más del 100%. Mucho más que ese valor si su precio sube más allá de lo pensado. Esa sola posibilidad, por sí sola, es suficiente para disuadir al inversor principiante de hacer ventas en corto, teniendo en cuenta los demás riesgos que conlleva.
 
 
El plazo es muy importante además. No puede realizarse una venta en corto por plazos muy extensos, o tener un estricto stop loss, porque el tiempo puede darle a la acción la oportunidad de darse vuelta y tomar un camino alcista, contrario al objetivo de la inversión.
 
 
La venta corta además implica muchos gastos:
 
 
1) Las comisiones de trading normales, las mismas que le corresponden a una compra de acciones cualquiera,
 
2) Existe otros costes con las ventas en corto que es el del alquiler de los títulos a otro inversor o broker
 
3) También están los intereses a pagar en la cuenta de margen que tiene las ventas en corto.
 
También los dividendos que se pagan son un tema delicado, ya que el short seller es responsable de realizar el pago de dividendos a la entidad que ha alquilado los títulos, no los debe cobrar por más que los haya percibido.
 
 
También están los riesgos de un “short squeeze”. Las acciones con ventas en corto muy elevadas en relación al volumen operado o en relación al free-float o acciones que no están en manos del grupo de control en ocasiones pueden producir una fuerte reacción adversa en su precio, contrario a la estrategia de venta en corto. Esto suele ocurrir cuando hay un hecho o noticia positiva para la empresa, lo que obliga a los vendidos a volver a comprar las acciones de vuelta para cerrar sus posiciones vendidas.
 
 
Las posiciones en corto también son susceptibles a los llamados "buy-in", que se producen cuando un agente cierra las posiciones cortas en una posición de acciones que es difícil pedir prestado, porque los que prestaron las acciones deciden de forma unilateral pedir las acciones, lo que puede producir una pérdida en el momento de realizarse, sin consentimiento del que está vendido.
 
 
Finalmente, existen riesgos regulatorios. Pueden existir prohibiciones a las ventas en corto. Estas acciones pueden producir un aumento en el precio de las acciones, forzando al vendedor a cubrir las posiciones vendidas a costa de fuertes pérdidas.
 
 
Existe la estrategia denominada “long-short” simple. Consiste en buscar activos muy correlacionados, y cuando uno de ellos se diferencia mucho del otro, tomar posiciones alcistas en uno y bajistas en el otro para apostar a que la brecha entre ellos volverá a acercarse o cerrarse. Con la estrategia long-short se puede estar neutrales en mercado (ni alcistas ni bajistas en general) siempre y cuando invirtamos en activos de igual riesgo. De ahí que la estrategia se denomine “long-short beta neutral”, porque se usan activos con similar riesgo medido por la volatilidad. Siempre es difícil encontrar activos del mismo sector o dos países con igual volatilidad, pero la búsqueda puede resultar provechosa para poder hedgear o cubrir lo máximo posible el riesgo de mercado. Lo más relevante es que se trata de apuestas NO DIRECCIONALES, es decir, que el que salga bien o mal no depende de que la bolsa suba o baje, sino de que la brecha de valuación entre las dos acciones se cierre. Las estrategias de Long/Short, en la que los gestores tienen capacidad de tomar posiciones largas (compradas) y cortas (vendidas en descubierto), han ganado atractivo por su capacidad de ofrecer exposición a bolsa con una menor volatilidad.
 
 
El que está vendido en corto está en desventaja ya que no posee todo el tiempo que tiene el que apuesta a una estrategia de “buy-and-hold” que puede dares el lujo de esperar que una inversión sea redituable debido a los coste y a los peligros de suba brusca detallados más arriba.
 
 
Es importante aclarar que las recomendaciones que se puedan dar en esta columna están sujetas a los distintos perfiles de riesgo de cada inversor en particular, por lo que es aconsejable siempre asesorarse con su oficial de cuenta antes de tomar cualquier decisión. Vender en descubierto una acción debería ser una práctica requerida por parte de traders o inversores disciplinados, además de ser inversores experimentados, dispuestos a vender una posición para cortar una pérdida.